viernes, 5 de octubre de 2007

Un poco de amor en la mano izquierda

Estoy sentado en la misma piedra que mi mano quiso.
No pregunto, ni blasfemo, ni escojo nada.
Sonrío como un héroe de novelas triste y solo.
Fumo para quemar las semillas más terribles del miedo.
Y miro en silencio a través de la ventana.
En los círculos que las luces dejan sobre los parques abiertos
alcanzo a ver un rostro que sostiene el fuego.
Cerca los perros muerden este diciembre blanco y mudo.
Nada recuerda esta noche el tiempo feliz.
Por esa helada quietud se han marchado los amigos,
luego también las escasas muchachas.
No pregunto, ni blasfemo, ni escojo nada.
Sonrío con la bondad y dureza que he visto sonreír a mis héroes
y espero en silencio la próxima lectura.
Afuera pasan los días de Navidad.
Entrañablemente azul tras la muda hojarasca de diciembre,
el fuego de los creadores sostiene mi cielo.


EDEL MORALES