jueves, 4 de octubre de 2007

Los textos escogidos

I

Después un amigo me envió unos textos de Borges.
Eran peligrosas reproducciones en mimeógrafo
encuadernadas con el escaso papel de bodega que pudo pagar.
Sobre la íntima pobreza que anunciaba el soporte
estaban las palabras, la ruidosa inocencia de un gesto
de juventud, que descreía del fracaso y del éxito,
de las escuelas literarias y de sus dogmas.
Eran, supe luego, apenas seis los textos escogidos
entre los mil y un poemas que Borges tradujo,
mirando las antiguas estrellas desde estos barrios del Sur.


II

Cafés de Palermo Viejo, calle Florida,
certidumbre y tiempo deseable, ya eterno, de la Recoleta.
Atestiguo la belleza y las mejillas que el amor desea,
la derrota, la falsía, el río de cielo que fundó la ciudad.
El primer puente de Constitución y a mis pies
el tedio ruinoso que se ordena hacia los arrabales infinitos,
las Obras escogidas de Jorge Luis Borges:
Naipes, bife, editoriales orientales y occidentales,
precios de oferta, tapas plastificadas, papel bond.
Veredas donde un cuerpo prefigura otro cuerpo,
una inteligencia otra inteligencia, una sensibilidad otra
que vuelve en mi memoria circular.

III

Un idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad.
Mi lejano amigo espera aún de mi poesía una magia
que nos haga recordar los textos escogidos.
Tú buscas en los numerosos stands cuál tipografía hará el milagro
de eternizar una circunstancia que sé azarosa y frágil.
En esos movimientos de mi vida adivino los Límites de El otro,
el mismo; Lo perdido de El oro de los tigres.
Es Buenos Aires, su fervor, y puedo definir la claridad:
las palabras que intento para ti son también palabras
que en otra latitud del círculo mi lejano amigo espera.
Confundo, al evocar el gesto, su mano y la tuya, su libro y el tuyo.


EDEL MORALES