miércoles, 3 de octubre de 2007

Corte de luz

Toda la noche la casa ha estado vacía.
Viajaba en esa oscuridad:
Babilonia, Atenas, el Cuzco
—ciudades que invitan a vivir otra vida
en calles trazadas para el ejercicio y el goce del amor.

Echado en la cama durante toda la noche
mira al techo vacío de la casa:
es blanco y está totalmente limpio de significados.
Pero hay tanta promesa de vida en la contemplación,
tanta posibilidad en las preguntas
que la incertidumbre y la blancura de un techo aceptan.

Barcelona, Buenos Aires, La Habana
—ciudades que ha visto pasar desde siempre
en el tiempo de la meditación que impone una casa apagada
(ni demasiado suyas, ni demasiado ajenas, ni demasiado iguales)
invitándolo a vivir una vida distinta
en calles trazadas para el ejercicio y el goce de la libertad.

Las mira desvanecerse mutuamente
después de habitar en ellas durante muchas horas.
Sabe que volverán en el próximo corte de luz.
Como vuelve en el techo iluminado de la casa
el tiempo de la realidad y de la poca acción.

EDEL MORALES